CHIMENEA

CHIMENEA
las llamas se apagarán un día....quedará solo el rescoldo...para ser luego cenizas....

martes, 6 de septiembre de 2016

MIS RECUERDOS EN RELATOS ( Mi padre ... un "personaje" para una película italiana)




Mi padre ... un "personaje" de película, de carne y hueso.

Fue el ser más carismático que yo haya conocido nunca, lleno de vivencias, de picardías, de travesuras, bondad y a veces, como las criaturas, con una total carencia de responsabilidad para lo rutinario.

Fue mi mejor amigo !

Recuerdo muchas historias de él y decidí que de vez en cuando volcaría algunas de ellas en mi blog.

Su familia, numerosísima, lo adoraba. Era el anteúltimo hijo de un matrimonio italiano radicado en Buenos Aires, con 12 hijos: 6 varones y 6 mujeres.
¡ Hasta mis abuelos habían sido más coherentes y organizados que mi padre !

Pero era el adorado de la familia, de sus hermanas y hermanos, de sus padres, sobrinos, amigos.

Entraba por una puerta y entraba la luz y la alegría.
Hablar con él, daba ganas de vivir...

Era profesor de piano y lo ejecutaba como un iluminado.
Tuvo una pequeña orquesta de tango (aun lo recuerdo sobre un escenario de un club de barrio,  en los Carnavales, cuando yo era pequeñita)

Era muy buen mozo (guapo) , elegante para vestir y un gran conquistador de mujeres, para el dolor de mi madre que sufría en forma continua, por lo que imaginaba...  (¡no sé cómo lo soportó..!  sinceramente)

Sus anécdotas, sus travesuras,  eran famosas entre sus amigos y familiares .. y también vecinos, ya que siempre vivió, desde su primer día en el mundo, en el barrio de Boedo, un barrio de trabajadores, de inmigrantes, de artistas, de "malevos" y de gente muy especial  (fue mi barrio también,  al que recuerdo con todo el amor del mundo)

"Sur.. paredón y después...Sur.. una luz de almacén..." El hermoso tango que cantaba Edmundo Rivero, era para mi barrio!

Bueno... de joven y antes de casarse con mi madre, mi padre tenía innumerables novias.

Como los marineros en cada puerto, él, en cada barrio.

Un día yendo de paseo con una de sus noviecitas, vio venir en dirección opuesta a otra de sus conquistas.

Él, impávido, aunque por dentro pensando a toda velocidad  qué hacer para salir airoso del entuerto,  y como ya  no tenía escapatoria, siguió caminando con su acompañante de turno y con un brazo sobre los hombros de la muchacha, en la misma dirección en la que iba caminando. 

¡Muy aplomado él ! (como lo fue siempre: hombre de la noche... bohemio...músico... ¡ todo eso !)

Se encontraron los tres. Y mi padre, con toda naturalidad  y su hermosa sonrisa de inocente que tenía, dijo sin pestañear :

"hola ! cómo estás? " y le dió un beso en la mejilla.

Y a modo de presentación:

"Mi novia, mi prima"

Las dos se saludaron, se dieron un beso, pensando siempre que "la prima" era la otra. Hablaron un ratito y cada cual siguió su camino, sin ningún drama.

Ese era mi padre...


¡¡¡ UN ADORABLE GRANUJA !!! 

          pero de gran corazón !   Mabel G. ©
         

miércoles, 20 de abril de 2016

MIS RECUERDOS EN RELATOS, (Doña Dominga)

                    


La recuerdo como una señora muy baja, gorda, vestida de negro, hasta las medias que usaba eran negras y muy gruesas y también eran negros sus aros colgantes. A veces llevaba un pañuelo negro sobre la cabeza.

ERA UN SER "NEGRO" oscuro..

Yo no le entendía mucho porque hablaba "raro". Me dijeron mis padres que era italiana, del sur de Italia y nunca había aprendido bien el castellano, así que su idioma era una mezcla confusa entre el italiano y el español.

Tenía un gesto severo, miraba a todos con altanería y nunca le vi una sonrisa ni un gesto afable.

Venía mucho a mi casa. Para ese entonces yo tendría cuatro o cinco años, pero siguió viniendo, calculo que la última vez que la vi, yo tendría diez o doce años.

Lo que siempre me asombró y mis padres nunca me lo explicaron, porqué este personaje tan desagradable, llegaba cada tanto a mi casa (especialmente en domingo) y decía con toda desfachatez:

"Oggi vengo a pasare lo domingo con ostede"

Y era todo el domingo, porque la simpática señora caía alrededor de las 9.00 de la mañana, desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba con nosotros.

Nunca se levantaba de la silla del comedor (sentada a la cabecera de la mesa como V.I.P.) y no se movía de alli. No hablaba, solo miraba de mala manera.

Luego, de repente decía :

"Oggi io voglio jugare a lo chinchone" (juego de cartas) y todo el mundo a jugar "a lo chinchone" hasta que a la doña se le ocurría que mejor jugáramos "a la lotería".

Y mi familia... como obedeciendo órdenes.

Por eso, de mayor, yo pregunté a mis padres quién era esa tétrica criatura, pero no respondieron más que con evasivas: "el hijo es amigo de papá, trabajan juntos en la Coorporación de Transportes._"

Ahhh! ¡ Excelente explicación totalmente aclaratoria ! Esas que no dejan ninguna duda.

Doña Dominga tenía solo un tema: hablaba de la locura que a veces ataca de repente y entonces el loco puede tomar un cuchillo y apuñalar a cualquiera que esté a su lado.
Un día me miró fijamente (extraño, porque yo, para ella, no existía, ya que ni me miraba, ni me saludaba) pero ese día, mirándome, me dijo:

"a voi anche te podere attacare la locura, e voi empezare a vere rosso, tutto rosso y te fa gana de matare a la tua famiglia".

Recuerdo que mi madre, por vez primera, le dijo algo demostrando su disconformidad : "¡por favor doña Dominga, qué cosas de decirle a mi hija!"

A la doña no le gustó nada y la miró de mala manera.

Otro día, ya con ocho añitos (lo recuerdo porque estaba en segundo grado con la señorita Alma) y jugando a las cartas con toda la parentela, más la doña esta, ella me gritó de repente:

"¡sta facendo trampa!"

Y me miraba con unos ojos que era puñales.

De repente, un día me di cuenta que hacía muchos domingos que esta extraña mujer no aparecía por nuestra casa.

Ni pregunté por temor a que apareciera de repente. Sinceramente este ser, me daba escozor.

Pasaron meses y me olvidé completamente de ella.

Y pasaron años.

Nadie la mencionaba en mi casa.

Un día, y ya mayor, le pregunté a mi madre quién era doña Dominga y porqué entraba a nuestra casa como si le perteneciera y la respuesta fue que "era la madre de un compañero de trabajo de mi padre". 

Ahh! claro ! las grandes conversaciones circulares que no llevan a ningún lado. ¡Normal !
"el hijo de doña Dominga, el amigo de mi padre" nunca vino a mi casa, ni se lo mencionaba, ni siquiera su madre mencionaba su nombre.
 ¡Pues,  todo normalito!

Creo recordar que una vez lo vi, estaba con mi padre hablando de algo, era joven como él. Luego me dijeron que era el hijo de doña Dominga.

Y yo jamás me enteré porqué mis padres soportaron tanto tiempo a ese ser desquiciante que era la doña Dominga, que nos amargó muchos, muchos domingos, y, encima, la complacían en todo.

 ¿Secretos de familia que se les llaman?

Puede ser que sí, ya que ni siquiera mis abuelos querían hablar de ello.



Pero doña Dominga, muy a pesar mío, quedó en mis recuerdos como un ser extraño y sombrío, que no me enseñó nada, que no transmitió más que desagrado y que hasta la recuerdo con pena por ser lo que era. (o lo que no fue) 





miércoles, 23 de diciembre de 2015

REGALO DE NAVIDAD



" " Nancy estaba sentada frente a una mesa pequeña, en un bar oscuro y en el fondo del mismo.
 No había nadie, estaba desierto.
 Vestía un vestido ceñido, color rojo oscuro ("no me gusta el rojo", pensó)) pero se sentía bien en él.
 Se sentía linda y radiante, con su larga cabellera dorada, cayendo en cascada sobre sus amplios hombros.
 Esperaba.. esperaba..
 Hasta que una sombra se aproximó y se detuvo ante ella. Un perfume conocido, que no sabía de dónde,  la embriagó
 "¡ Eres tú ! exclamó asombrada y con su corazón d       desbordante de latidos.
 Ella lo esperaba...desde siempre, pero...¿quién era él? Lo sabía sin saberlo.
 Se miraron profundamente, se tomaron de la mano y él, ese ser que ella amaba, la guió hacia la salida.
 Nancy miró a su alrededor y comprobó que ya no era un pueblo, ya no estaba el bar ! No había nadie, sólo ella y él.
Lo escuchó murmurar cerca de su cabellera,: "ese color de vestido te queda hermoso, porque tú eres hermosa"
 Se estremeció, todo su cuerpo vibró como las cuerdas de una guitarra.
 Estaban  en el medio de un bosque a la orilla de un río  caudaloso y cantarín.
 "Qué río es éste? ¿Dónde estamos?
 Él sonrió y su sonrisa la recorrió a lo largo de su torrente sanguíneo.
Hacía frío. La abrazó.
  Y ese abrazo duró una eternidad, porque en el abrazo se fundieron sus cuerpos con amor y deseo.



   Luego se vio subiendo a un micro.
  Ella estaba consciente que vivía solamente con su pequeño terrier llamado "Colita", en un pueblo un poco  lejano,  un poco cercano...
 No recordaba dónde estaba su pueblo.
 Se despidieron: "hasta la vuelta" y se siguieron mirando hasta que quedó sólo el camino.
 Y el camino se la llevaba a ella,  con él. 
 Quedó el camino, solo.. un camino solo !  y ella, sola!... Un camino solitario, un micro vacío, no veía al conductor, pero el micro atravesaba la ruta velozmente hacia un pueblo que ella no recordaba.
 Pero era tal la felicidad que le había proporcionado el encuentro con ese hombre al que ella esperaba pero nunca había visto y , ni siquiera, porqué lo esperaba !
Al que amaba.
 "¿Qué me pasa?" se preguntó, mientras miraba a través de la ventanilla ese camino sin señales, sin desvíos, sin ningún atisbo de ser viviente, sin aves revoloteando...sin coches yendo o viniendo por él.
  "¿Estaré muerta?" pensó.
  De repente un ruido fuerte, la volvió a la realidad, abrió sus ojos y reconoció su cuarto.
 Colita estaba a su lado mirándola fijamente y ahí comprendió que todo había sido un sueño.
 ¿El ruido ? Un vecino de la casa de al lado, arrancando su cortadora de césped.
  Estaba aturdida. Aun sentía el perfume de la piel del desconocido, pero que no era tal,  en su sueño. Allí, ella lo conocía, lo esperaba, lo amaba.
 El era hermoso y delicado.Su voz profunda la conmovía, Sus ojos soñadores y de mirada profunda y pícara al  mismo tiempo,  la enamoraban.
 Se miró al espejo y la imagen que este le devolvió, no era la misma que la del misterioso bar en ese misterioso pueblo.
 "El espejo era diferente" pensó.
 El vestido ceñido y rojo, había desaparecido y ahora estaba con un camisón horriblemente antiguo, pasado de  moda.
 Era una mujer mayor, de facciones clásicas y vulgares, Sin ningún arreglo ni coquetería.
 Nunca se había casado,
 Nunca nadie le había susurrado palabras de amor.
 Vivía sola con su perrito y amanecía en un día de Navidad, que para ella no significaaba nada. Sólo el dolor de  su soledad que se acentuaba en esos días.
 Lo pasarían solos los dos, Colita y ella.
.........
 No habría regalo de Papá Noel.
 No habría arbolito de luces, ni fiesta, ni amigos.
 Era un día como todos los otros días del año, aunque más triste.
 Nadie se acordaría de su soledad eterna.
 Nadie se acordaría que ella estaba ahí, sola y .... ¡SOLA ! (hasta en eso estaba sola, su soledad carecía de  sinónimos)
 Recordaba casi obsesivamente, el color del vestido rojo. De un rojo conocido que le producía calor, ternura, que  le daba vida.
Sonó el timbre de la puerta de entrada.
 Se puso el deshabillé y fue hacia la puerta.
 Miró por el ojo visor.
 No había nadie.
 Abrió la puerta y en el umbral, había una pequeña maceta con  las flores navideñas.
 Con una pequeña tarjeta donde se leía:
 "Nancy, Espero que encuentres el vestido del mismo color de estas flores, lo compres y en tus momentos  especiales secretamente te lo pongas, te observes con calma y delicia en él y te admires por completo hasta en  su misma provocación. Que esa NIÑA pueda continuar siempre jugando intensamente a sentirse plenamente  MUJER..
 ¡Feliz Navidad!  Tu sueño."  

 © Mabel G.



¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Soy tu ayer y tu hoy !


Era un hombre anciano. Caminaba despacio por un sendero boscoso, desolado, salvaje. 

Casi diría que caminaba sin rumbo fijo, solo miraba hacia el final del camino, lo que la senda le deparaba a cada paso.


De repente oyó la voz de una mujer que decía

"¡Ven !... ¡ Soy yo ! tu ayer... "


Miró a su alrededor y sobre la hierba verde y fragante después de la suave lluvia del día anterior, había una joven mujer mirándolo y sonriente. Sus largos cabellos rojizos desparramados sobre la hierba,  iluminaban su apacible rostro.

El anciano se acercó, la miró detenidamente y le preguntó:


"¿Quién eres tú?

Ella, con una hermosa sonrisa traviesa le respondió: 

" ¡Soy nadie!  Sólo tus memorias escondidas bajo siete llaves"


y siguió:


"Estoy dentro tuyo. Todo el tiempo estoy contigo y toco tu corazón en cada palpitar."

Pero yo no soy tu enemigo, lo eres tú. Tú que has tenido miedo y me dejaste perdida en un rincón de tu alma.

El anciano, totalmente confundido se acercó más aún y repitió casi en un susurro: "pero...¿quién eres

La hermosa mujer un poco triste le dijo:

"Es que no me recuerdas?

Soy tu ayer, tu rayo de sol entrando por el resquicio de tu ventana y aunque te niegues a admitirlo, soy el fondo de tu alma y sigo siendo tu presente  continuo.

Soy el recuerdo de tus grandes temores y de los momentos felices de tu vida.

Soy tu luz y tu oscuridad.


Y porque no salí de ti, es que sigo viva.. pero ya no puedo hacer nada más ...

El anciano ya la miraba como reconociéndola..

"Sigo siendo tu presente y tu pasado, aunque me hayas escondido en una caja secreta que está escondida muy hondo,  en tus fibras más profundas, siempre me sacas de allí, del mundo de tus sueños, para recordarme. 

Y me piensas, aunque te resistas.

Yo sé que me sigues pensando con tus más profundos y bizarros deseos, porque cuando lo haces... yo te siento.


Por eso sigo viva. 

Deberás olvidarme,  porque aunque yo te robé sonrisas y te llené de música el corazón,  tendrás que dejarme marchar para siempre.

Aún sabiendo que no puedes deshacerte de mí, aunque lo intentes porque soy "tú mismo" y vivo dentro tuyo en todo momento... ¡debes dejarme ir!

¡¡ Debes matarme !! "


El anciano, ya arrodillado a su lado y muy emocionado, le preguntó:

"¿Y no eres feliz viviendo dentro mío?"


Y ella le respondió:


"Soy lo que tú eres cuando me llamas, en tus noches silenciosas llenas de desvelos, o en tus átonos días iguales, o en tus recuerdos felices llenos de nuestras risas.
 Yo sé cuando me llamas, entonces corro hacia ti,  se juntan nuestros sueños y nos quedamos dormidos... abrazados.

Déjame ir ya !"

Y diciendo esto...desapareció.

Tal vez se convirtió en brisa, o en hierba...acaso en esa flor salvaje que se mecía al viento o en el ave posada en la rama seca de un árbol lleno de historias que moría lentamente,  o en la nube viajando velozmente hacia lejanas tierras allende los mares.

Y el anciano, llamándola con angustia y aún sintiendo el aroma de ella sobre la hierba, le gritó a los vientos:

" ¡Te has llevado el aroma del bosque y el sabor de la vida...!" 


 Y ¡se puso a llorar !


 © Mabel G.
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Triste historia de realidades y recuerdos.


(algo parecido leí en algún sitio, de cualquier noche, de cualquier país lejano.. en alguna noche de tormenta... o tal vez me lo imaginé en un sueño o,  acaso...fue real..)





martes, 19 de agosto de 2014

"HABITACIÓN 138 (2da. Parte)

A veces, el camino se hace largo... pero siempre se llega 


Habían pasado unos meses desde que Lucha y Nelly pasaron unos días en esa habitación del hospital.

Se hicieron muy amigas, se veían casi todas las semanas para tomar un cafecito y contarse sus cosas.

Lucha seguía con la tristeza de su final sin fin, de su breve y fugaz relación con Juan Manuel. Lo seguía pensando y sintiendo muy dentro suyo, pero como un dolor crónico que el tiempo se empeñaba en mantenerlo allí,  adormecido en su corazón.

Un día, pasando por la acera frente al  parque y mirando “el banco de los recuerdos”, escuchó que la llamaban.

El tendero que le mostraba un sobre dirigido a ella.

Otra vez la letra de Juan Manuel… y se estremeció.

Fue hacia la plaza, se sentó en ese mismo banco y sacó del sobre una pequeña hoja de papel blanco. Era una carta fechada hacía tres meses. ¡Claro! Ella no había pasado por allí en todo ese tiempo.

Comenzó a leer la carta y esta, llena de dulzura, coherencia y amistad, sincera y profunda,  le decía muchas cosas ciertas, pero lo más importante fue el final de la misma:

“Lucha cuídate mucho-mucho (y no olvides pensar en tí). Para mí es un gran consuelo y honor saber que en una parte de este "Universo-Tierra" existe ALGUIEN tan especial (una de las pocas razones que me quedan para creer mínimamente en la humanidad); aunque lamentable y metafísicamente sea imposible conjugar una amistad desde otra dimensión “ 

Toda la carta, con su hermosas palabras llenas de cariño, de ese cariño bueno, puro, para Lucha las principales palabras 

fueron “lamentable y metafísicamente” …

“Lamentablemente” había escrito Juan Manuel… 

“lamentablemente” repetía su cerebro.

“Lo siente él también y mucho” pensó Lucha y le dolió por él.

Se cruzó a la tienda de enfrente, compró papel de carta y un sobre y, de nuevo sentada en el “banco de los recuerdos” escribió:

Recién hoy estuve en contacto con tu nota, la cual me alegró muchísimo, ya que dejé de sentirme como un “trapo usado y tirado al cesto de la basura”.

En ella se determinó que los dos sentimos lo mismo aunque cada uno seguirá con la vida que eligió para ello.

También, a partir de ese mensaje tuyo me quedaré feliz a sabiendas que, aun alejados, los dos nos seguiremos sintiendo muy cercanos.

 Hoy, al leerla, supe que los dos sentimos al unísono un sentimiento  especial.

Tal vez el sentirnos tan amigos y tan conectados, nos hizo confundir.

Pero  no deja de ser una hermosa historia de cariño, encerrada en una cajita de cristal donde nadie puede acceder, ni perturbar, ni contaminar lo que en ella quedó guardada, y es nuestra la historia, solo nuestra.

Hace tiempo que no me sentía así, además sé que lo recibirás con la misma fuerza con la que yo me expreso en estas líneas.

Que seas feliz, porque lo mereces y yo, por mi parte trataré de serlo también."

Escribió el nombre “Para Juan Manuel” , y se lo dejó al tendero.

Volvió a su casa, se puso a terminar el  vestido de novia que estaba cosiendo, puso música de Leonard Cohen y se sintió, de alguna e inexplicable manera...liberada !

Dos semanas después, Nelly la invitó a la celebración de su décimo quinto aniversario de boda.
¡ y fue !

Bien vestida, maquillada… parecía una modelo salida de Vogue.

 Se sintió bien cuando se miró al espejo. Se sintió ufana y vanidosa.

 “¿Por qué no?” le dijo al espejo.

“Estás acostumbrado a devolverme una imagen triste, solitaria, oscura..¡pues, acostúmbrate a esta nueva o te saco de allí y compro otro espejo más simpático que tú!”

Y el espejo le entendió… y nunca más le devolvió imágenes tristes.

Esa noche, por esas casualidades de la vida, se reencontró con el que había sido su primer amor, su primer novio y ese reencuentro fue lo que ella necesitaba, porque trajo a su vida un amor que creía olvidado, perdido, desechado, además sintió que su capacidad de amar estaba intacta.

Lucha y Gustavo (que ese era su nombre) se casaron a los dos meses desde el primer re encuentro, completamente enamorados y conscientes de que eran el uno para el otro.

De vez en cuando pensaba en Juan Manuel, pero ya no como una espina en el corazón, sino como una dulce melodía que a veces da ganas de tararear o como una cajita de cristal dentro de la cual se guardaba una dulce, triste y hermosa historia de amor…pero historia al fin.

Su realidad era Gustavo y el amor que ella sentía por él y con el cual compartiría su vida hasta el final de sus días.

“¿No serás que te estás engañado a ti misma?” preguntó Nelly.
Lucha cerró los ojos como para mirarse hacia adentro y ahora, encontrarse … y dijo con una sonrisa:
“No!”

                                               Fin


¿hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?.Julio Cortázar